— La finalidad es detectar enfermedades de la próstata en etapas tempranas del proceso, algo de especial importancia ante el cáncer de próstata. Esta visita es recomendable realizarla, en términos generales, a partir de los 45-50 años de forma anual, salvo en hombres de raza negra, con antecedentes familiares o valores de PSA altos (antígeno prostático específico), en los cuales los controles y revisiones deberían comenzar entre los 40 y 45. Esta consulta permite una valoración clínica completa y establecer pruebas complementarias de manera periódica.
— ¿Qué se puede esperar en esta visita?
— Haremos una historia clínica completa y detallada de los síntomas del paciente. Se establece una escala de síntomas y de su calidad de vida que nos orientará hacia el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del paciente. La exploración física incluye el tacto rectal, a través del cual valoraremos el tamaño de la glándula, sus límites, la consistencia, la movilidad, si hay nódulos o no y si es dolorosa a la palpación. Aproximadamente el 20% de los tumores de la próstata son diagnosticados sólo por tacto rectal independientemente de los valores de su PSA.
— ¿Qué pruebas son precisas para la detección de la patología prostática?
— A partir de lo ya citado y los síntomas del paciente, su edad, su estado general y su calidad de vida, podremos pedir los estudios complementarios oportunos. En pacientes con síntomas de proceso inflamatorio/infeccioso de la próstata solicitaremos análisis de orina con urocultivo, cultivos específicos fraccionados y cultivo de semen para detectar o descartar presencia de bacterias que pudieran originar el cuadro y poder dar el tratamiento adecuado con el antibiótico necesario. Para el resto de enfermedades y dependiendo de la edad del paciente, haremos el control rutinario que consiste en solicitar análisis de sangre que incluya glucemia, función renal y PSA y además un estudio analítico de orina. La realización de una ecografía del aparato urinario con medición del residuo miccional, una uroflujometría o una biopsia, dependiendo del caso, forman parte de los estudios complementarios a tener en cuenta.
— ¿Y si se detecta cáncer de próstata?
— Una vez establecido el diagnóstico anatomo-patológico pertinente se deberán analizar muchos factores propios del tumor, su localización o posible extensión a otros sitios del organismo y a factores del paciente que podrán orientar a establecer un tratamiento que varíe desde la observación/vigilancia activa, pasando por la cirugía radical, la braquiterapia, la radioterapia externa y el tratamiento hormonal.
El tumor vesical representa la neoplasia más frecuente del tracto urinario. Es más frecuente en hombres que en mujeres. En el momento del diagnóstico, el 75% de los tumores vesicales son superficiales o no invasivos de la capa muscular. De ellos, un 40 a 70% recidivan y un 20% progresan a infiltrantes durante el seguimiento.
El mayor factor de riesgo del cáncer de vejiga es el tabaco, asociado a causas genéticas. Existen otros agentes químicos que pueden estar asociados, así como el antecedente de radioterapia a nivel de la pelvis.
Los pacientes afectos de cáncer urotelial en cualquier parte del tracto urinario, tendrán mayor riesgo de desarrollar otro tumor (pelvis renal, uréteres, vejiga). Por esta razón, las personas que hayan tenido cáncer de vejiga necesitan un seguimiento médico rutinario estricto.
El cáncer de vejiga puede a veces detectarse en sus etapas iniciales. Su detección temprana mejora la probabilidad de que la enfermedad se pueda tratar con resultados satisfactorios.
En la mayoría de los casos, la presencia de sangre en orina (hematuria) es el primer signo de advertencia de cáncer de vejiga. Hay que tener en cuenta que la sangre en la orina no implica necesariamente la presencia de cáncer de vejiga. Con frecuencia, se debe a otras afecciones, tal como infecciones urinarias, cálculos renales o en la vejiga u otras enfermedades renales benignas.
Orinar con mayor frecuencia de lo normal también puede ser un síntoma de cáncer de vejiga. Los síntomas causados por irritación, como disuria (ardor al orinar) y urgencia (sensación de tener que orinar, pero no poder hacerlo) pueden también ser síntomas de cáncer de vejiga. Sin embargo, es más probable que estos síntomas sean también causados por una afección benigna, tal como una infección, cálculos en la vejiga, vejiga hiperactiva o una próstata agrandada.
Diagnóstico
Ecografía: Puede ser útil como primera prueba para determinar la presencia de un tumor de vejiga, su tamaño, número y localización.
Citología de orina: Se examina la orina obtenida por micción o por lavado vesical, con un microscopio para detectar células cancerosas.
Cistoscopia: Para este procedimiento (bajo anestesia local o sedación) se introduce en la vejiga, a través de la uretra, un tubo delgado (cistoscopio) que contiene una lente y una luz. Esto le permite al médico observar el interior de la vejiga. Si existe un área o un crecimiento anormal, se hace una biopsia para examinarla con un microscopio.
Urografía intravenosa (UIV): Prueba radiológica que ayuda a valorar posibles tumores del tracto urinario asociados mediante la inyección intravenosa de contraste.
Tomografía Computarizada: Puede proporcionar información precisa sobre el tamaño, la forma y la posición de un tumor. Además puede ayudar a identificar ganglios linfáticos agrandados que pudieran estar afectados y a proveer una buena imagen de los riñones y de la vejiga.
Tratamiento
El mejor tratamiento dependerá de las características de las células tumorales, estadío de la enfermedad, edad y estado de salud general del paciente.
Los tipos principales de tratamiento para el cáncer de vejiga son cirugía, radioterapia, terapia intravesical y quimioterapia. Dependiendo en la etapa en la que se encuentra el cáncer, se puede administrar un tipo de tratamiento solo o una combinación de alguno de ellos. La cirugía, sola o con otros tratamientos, se utiliza en más del 90% de los casos.
Cirugía transuretral: Para cánceres en etapas tempranas o cánceres superficiales de la vejiga, la resección transuretral (RTU) es la cirugía más común. El tejido extirpado se envía al patólogo para su análisis. Usualmente éste es el primer tratamiento, ya que aproximadamente un 70 a 80% de los pacientes tienen cáncer superficial cuando se les diagnostica por primera vez.
Tratamiento intravesical: En tumores no músculo-invasivos (sin afectación del músculo) tras RTU, según el tipo y grado de tumor, el urólogo puede ofrecerle varios tratamientos : BCG, Mitomicina.
Cistectomía: Cuando se diagnostica un cáncer infiltrante o músculo invasivo de la vejiga, puede que sea necesario extirpar la totalidad de la vejiga. Esta operación se llama cistectomía.
En esta operación se extirpa todo el órgano y los ganglios linfáticos cercanos. En los hombres, también se extirpa la próstata. En las mujeres, se extirpan a menudo los ovarios, las trompas de Falopio (los conductos que conectan los ovarios con el útero), el útero (la matriz) y una pequeña porción de la vagina junto con la vejiga.
Cirugía reconstructiva (tras extirpación de la vejiga): Una posibilidad consiste en remover una pequeña parte del intestino y utilizarla como conducto para que la orina pase desde los riñones a través de los uréteres hasta un pequeño saco (bolsa) creado con el intestino. Este saco se conecta a la piel del abdomen mediante una abertura llamada estoma. Un ejemplo de esto es un conducto ileal, el cual se crea de una parte del intestino delgado.
Otra manera es mediante la creación de una neovejiga, un reservorio urinario hecho de una parte del intestino. Los uréteres se conectan a la neovejiga y ésta se conecta a la uretra.
Algunas veces se administra la quimioterapia antes de la cirugía. Esto se hace para tratar de reducir un tumor grande de tal forma que sea más fácil su extirpación mediante cirugía. La quimioterapia que se administra antes de la cirugía se llama terapia neoadyuvante.
También la quimioterapia se puede administrar después que el tumor se ha extirpado con cirugía según el resultado de la patología
Preservación de la vejiga: En casos muy seleccionados, la vejiga puede ser preservada mediante la resección transuretral del cáncer junto con la radioterapia y la quimioterapia.
Durante la vida del hombre se manifiestan diferentes patologías urológicas asociadas a cada etapa.
Los problemas más frecuentes en la urología del hombre pueden surgir a partir de los 20 años, que es cuando suele aparecer la eyaculación precoz, la cual llega a afectar a casi el 40% por ciento de la población masculina. Este problema si no se soluciona, se puede prolongar de por vida, añadiéndosele otras patologías. Las enfermedades de transmisión sexual son una patología común a partir de este grupo de edad, entre los cuales las infecciones por el virus del papiloma humano VPH, han manifestado un incremento en la incidencia y prevalencia de contagios en las parejas sexuales.
A partir de los 30 años el hombre comienza a experimentar el agrandamiento de su próstata. Esto sucede de forma natural y no suele dar síntomas hasta años más tarde. Durante la década de los 30 y hasta los 40 destaca la patología más común, la infertilidad, algo que preocupa a muchas parejas: “La infertilidad masculina va en aumento, siendo responsable del 50% de los problemas de fertilidad de la pareja. Hay muchas causas que pueden alterar el número o la calidad de los espermatozoides, genéticas, congénitas, hormonales, vasculares (varicocele), infecciosas, obstructivas, tóxicas. Siempre que sea posible se aplican tratamientos específicos, médicos (tratamiento antioxidante, hormonal) o quirúrgicos (cirugía del varicocele, epidídimo, deferente o conducto eyaculador)”.
A partir de los 40 años la urología del hombre vendrá marcada por la disfunción eréctil, la cual es más frecuente de lo que se piensa y la padece al menos uno de cada cuatro hombres de 40 años. Esta cifra aumenta con el paso del tiempo pero existen tratamientos altamente satisfactorios. Además, muchas veces la disfunción eréctil está provocada por enfermedades subyacentes que aún no han dado la cara, como hipertensión arterial, diabetes, arteriosclerosis, cardiopatía isquémica y es importante reconocer este primer síntoma para poder corregir los factores contribuyentes y evitar su progresión a patologías más graves”.
Una vez que el hombre cumple los 50 años, además de la falta de erección antes mencionada, suele experimentar los síntomas inherentes al agrandamiento de la próstata o lo que es lo mismo, hiperplasia benigna. Es en esta época cuando puede comenzar a tener síntomas como urgencia para orinar, levantarse a orinar por la noche, tener menor intensidad en el “chorro” de la orina y molestias durante el vaciado de la vejiga, que son consecuencia de la hiperplasia benigna de próstata. la hiperplasia benigna de próstata hoy tiene tratamientos muy eficaces, rápidos y sencillos, como la enucleación prostática con láser, que permite al individuo incorporarse a su vida normal pocos días después de la intervención con mínimo riesgo. Esta intervención además de ser poco invasiva permite al varón preservar la función eréctil que ya de por sí viene mermada por la edad”.
A partir de los 60 años, la otra patología que más preocupa a los hombres es el cáncer de próstata, enfermedad de la que de acuerdo a datos del IMSS durante el 2014 se diagnosticaron alrededor de 233,000 nuevos casos de cáncer de próstata.
¿SE PUEDEN PREVENIR LOS PROBLEMAS UROLÓGICOS?
Hay enfermedades inherentes al paso del tiempo, como por ejemplo la hiperplasia benigna de próstata e incluso hay patologías que vienen dadas de por sí. Aún así retrasar el momento de aparición de algunas enfermedades es posible. Recientemente se ha demostrado que una dieta rica en grasas es un enemigo feroz de la salud prostática. “llevar una alimentación sana y practicar ejercicio frecuente pueden ser una medida preventiva favorable. Tener una dieta y evitar el sobrepeso, el tabaco y el alcohol son una buena forma de eliminar factores de riesgo posibles en la aparición de problemas prostáticos”.
Una dieta rica en alimentos que contengan grasos omega 3 (corrigen los defectos de la próstata), licopeno (ayuda a frenar el envejecimiento de la próstata), selenio (ayuda a desinflamar la próstata) y zinc (mineral fundamental en la función sexual que ayuda a prevenir lesiones prostáticas) puede ser de gran ayuda en la prevención de patologías frecuentes.
El antígeno prostático específico (APE) es una enzima glucoproteíca producida casi exclusivamente por la glándula prostática, con el fin de licuar el semen eyaculado que normalmente es espeso y en cuestión de minutos se hace líquido permitiendo un medio para que los espermatozoides se movilicen libremente.
También se cree que es útil para disolver la capa mucosa del cuello uterino, permitiendo la entrada a los espermatozoides. Una pequeñísima parte de éste antígeno prostático específico pasa a la circulación sanguínea de hombres sanos y enfermos y es precisamente éste APE que pasa a la sangre, el que se mide para el diagnóstico, pronóstico y seguimiento del cáncer -tanto localizado a la próstata como el que se ha diseminado – así como la prostatitis. Los niveles normales en sangre de APE en los varones sanos son muy bajos, del orden de millones de veces menos que el semen y se elevan en la enfermedad prostática. Los valores de referencia para el APE sérico varían según los distintos laboratorios, aunque normalmente éstos se sitúan de 0 a 4 ng/mL.
La producción de APE depende de la presencia de la testosterona y del tamaño de la glándula prostática. El APE se aumenta también en situaciones que no son cáncer como con el agrandamiento de la próstata, llamada también hiperplasia benigna de próstata o HBP, fenómeno que ocurre en muchos hombres conforme van avanzando en edad. También puede aumentar en caso de irritación, prostatitis -que es una inflamación de la glándula prostática- y el infarto prostático. El APE también podría aumentar normalmente y lentamente conforme avanza la edad del hombre, incluso si la próstata es normal.
La eyaculación puede provocar temporalmente un aumento en la sangre de los niveles del APE; razón por la que se recomienda abstenerse de relaciones sexuales un mínimo de 2 días antes de la extracción de sangre para el estudio del APE. Contrario de lo que se ha creído durante años, el tacto rectal no altera significativamente los niveles del APE. Utilizando conjuntamente el valor del APE y el tacto rectal se puede descubrir más del 60% de los cánceres de próstata que todavía están localizados.
La hematuria se define como la aparición de sangre en orina y se considera patológica la presencia de más de tres glóbulos rojos por campo en el análisis microscópico del sedimento urinario.
La existencia de sangre en orina se debe confirmar siempre con el examen del sedimento urinario.
Cuando la hematuria se confirma con el análisis microscópico y es de origen desconocido, la morfología de los hematíes puede ayudar a identificar una posible causa.
La anamnesis y la exploración física pueden ser claves para tratar de identificar la causa, pero la mayoría de las veces se necesitarán análisis de sangre y orina y pruebas de imagen.
Definición
Se define hematuria como la aparición de sangre en la orina. Existe discrepancia sobre el número de hematíes a partir de los cuales consideramos la existencia de hematuria, pero la mayoría de los autores la describen como la presencia de más de tres glóbulos rojos por campo en el análisis microscópico del sedimento urinario.
La presencia de sangre en la orina puede hacer que ésta adopte una tonalidad sanguinolenta (hematuria grosera), que la orina sea de color rojo (hematuria macroscópica), o de color normal (hematuria microscópica). La sangre procedente de la menstruación, el ejercicio previo intenso o la fiebre pueden dar lugar a diagnósticos erróneos de hematuria, por lo que, para confirmar el diagnóstico, son necesarias dos determinaciones delsedimentourinario; las muestras corresponderán a la mitad de la micción.
Prevalencia e importancia de la hematuria
La prevalencia de la hematuria está entre el 0,18 y el 16% de la población general, aunque en adultos puede alcanzar el 33%. Su detección debe llevar a descartar la existencia de un proceso patológico renal o de las vías urinarias.
La importancia de la hematuria no depende de su inten-sidad, sino de la causa que la motiva1, salvo trastornos hemodinánicos que pongan en riesgo la vida del paciente. La hematuria puede ir unida a otras alteraciones como proteinuria, otras veces aparecerá como una hematuria aislada sin la presencia de otros síntomas de alteración urinaria.
Muchas enfermedades renales cursan de forma asintomática y la realización de un análisis de orina puede detectar una enfermedad del aparato urinario; es una prueba no invasiva y de gran rentabilidad en la evaluación de la enfermedad renal. En la población inmigrante internacional, refugiada o adoptada, la hematuria puede dar la clave del padecimiento de algún tipo de enfermedad importada, por lo que el test de hematuria suele hacerse sistemáticamente en estas personas, atendiendo siempre a las recomendaciones de la medicina basada en la evidencia (Stauffer)2. Otros autores no recomiendan la realización de análisis de orina de forma habitual en la población general.
El signo macrohematuria tiene un valor predictivo positivo (VPP) para neoplasia del 22% en hombres mayores de 60 años (en mujeres de la misma edad es del 8%). Para la población de entre 40 y 59 años, el VPP para cáncer es del 4% en hombres y del 6% en mujeres3.
Tipos de hematuria
1. Según el momento de aparición:
Inicial: el sangrado se observa al principio del chorro miccional y después se aclara la orina espontáneamente. Sugiere origen uretral o prostático.
Terminal: si se recoge al final de la micción, a veces incluso como un goteo sanguinolento justo después de acabar la micción, sugiere origen cercano al cuello vesical.
Total: si la hematuria se presenta a lo largo de toda la micción se denomina total; puede proceder del riñón, del tracto superior o de la vejiga.
2. Según la cantidad de hematíes por campo:
Microscópica: la emisión de hematíes por campo es inferior a 100 y la orina no cambia de color.
Macroscópica: a partir de 100 hematíes por campo, la sangre se hace visible en la orina. 1 ml de sangre en 1 litro de orina hace que ésta adopte un color rojizo.
3. Según la duración:
Transitoria: puede producirse por ejercicio intenso, fiebre, actividad sexual o traumatismos. El diagnóstico es por exclusión. Se produce con más frecuencia entre los 15-40 años y disminuye a partir de los 50 años. En los pacientes menores de 50 años una segunda tira reactiva negativa en orina supone una hematuria transitoria y es suficiente para excluir causas graves, salvo que el paciente presente factores de riesgo de cálculos renales o cáncer de vejiga.
Permanente: las restantes.
Causas de hematuria
Una vez detectada la hematuria es necesario tratar de identificar la causa.
La presencia de sangre en la orina se debe confirmar siempre con el examen del sedimento urinario. La sensibilidad de las tiras de orina para detectar hematíes oscila entre el 91 y 100%, y la especificidad entre el 65 y el 99%. La presencia de hemoglobina libre, soluciones antisépticas y mioglobina pueden dar lugar a falsos positivos.
Otras posibilidades de falso positivo se dan si en la orina existe una contaminación por agentes con poder reductor u oxidante como el ácido ascórbico, el hipoclorito sódico (lejía) o la povidona yodada (la oxidación de la muestra al aire libre aumenta la cantidad de hemoglobina libre por lisis eritrocitaria, lo que oscurece la orina), también la presencia de semen en una muestra de orina recogida pocas horas después del coito6.
Las causas más frecuentes de hematuria aislada son los cálculos, las neoplasias, la tuberculosis, los traumatismos y la prostatitis. En los niños y adultos jóvenes la uricosuria y la hipercalciuria son causa frecuente de hematuria.
La Asociación Americana de Urología, en su Política de Buena Práctica, relaciona una serie de factores de riesgo tumoral en los pacientes con hematuria
La urolitiasis es la tercera enfermedad más común de las vías urinarias, tras las infecciones y los trastornos prostáticos. Los cálculos renales son estructuras cristalinas incluidas en una matriz orgánica que se forman en el riñón y posteriormente migran a través del uréter hasta la vejiga. El 70% de los litos están constituidos por calcio. En menor proporción encontramos las compuestas por fosfato-amónico-magnésico/estruvita (10-15%), por ácido úrico (5-10%) y por cistina (2%).
En México se calcula una incidencia de 24 en 10,000 habitantes, teniendo que entre el 10 y el 12% de todos los individuos desarrollarán en algún momento de su vida litiasis urinaria. Se tiene una relación hombre mujer 3:1. La recurrencia de la litiasis urinaria es a 1 año del 10%, a 5 años del 35% y a 10 años del 50%.
Síntomas
Las formas de presentación clínica en la urolitiasis son variables dependiendo del tamaño, composición, cantidad y de la situación de los cálculos dentro del aparato urinario. Algunos pueden pasar desapercibidos, pero entre los principales síntomas y signos tenemos los siguientes:
- Dolor en espalda, el cual se puede irradiar al flanco.
- Dolor en el área abdominal inferior que se puede irradiar a genitales.
- Sangrado en la orina.
- Infecciones de orina recurrentes.
- Puede presentarse nausea, vómito o fiebre relacionado con el dolor.
Causas
Aunque su patogenia no es bien conocida, hay factores que intervienen en su formación, como son:
La Saturación: La sobresaturación de sales litogénicas pueden originar litos. Los factores que determinan el límite de solubilidad de estas sales son el pH urinario, la temperatura y la concentración de la sal. Al aumentar la concentración de una sustancia, la orina no puede mantenerla en solución y se inicia la nucleación del cristal que ira aumentado de tamaño; al unirse varios núcleos se constituye el lito.
Inhibidores de la cristalización: Son sustancias orgánicas o inorgánicas presentes en la orina, que se unen a los iones formando complejos solubles, que inhiben o retardan la cristalización. Su déficit favorece la formación de litos.
Alteración del pH urinario: Las variaciones del pH urinario pueden influir en la formación de determinados tipos de litos. El pH ácido favorece los litos de ácido úrico y el pH alcalino los de fosfato-amonio-magnesio.
Disminución del volumen urinario: La reducción del volumen de orina (por escasa ingesta de líquidos, exposición solar, ejercicio físico intenso) favorece la cristalización al aumentar la concentración de las sales. La estasis urinaria favorece el crecimiento del núcleo primitivo.
Otros factores como son:
– Excesos en la alimentación
– Trastornos metabólicos
– Infecciones urinarias.
– Herencia.
Diagnóstico.
Para el diagnóstico de los litos renales se deberán realizar exámenes de laboratorio y de imagen, como, examen general de orina, radiografía simple de abdomen, ultrasonido de vías urinarias, urotac, etc.
Tratamiento
Para tomar una decisión en cuanto al manejo de los litos urinarios tomaremos 3 factores: tamaño del lito, sitio donde se encuentre el lito y el número de litos.
El tratamiento podrá ser médico o quirúrgico.
El tratamiento médico consiste en administrar medicamento para control del dolor, aumentar la ingesta de líquidos y en algunas ocasiones medicamentos para favorecer el paso del lito. Es importante saber que este tratamiento médico deberá ser no mayor a 4 semanas, ya que a partir de este tiempo el riñón puede iniciar con alteraciones en su función.
El tratamiento quirúrgico consiste en técnicas de mínima invasión, como son: litotripsia extracorpórea, ureteroscopia flexible o semirrígida con láser o nefrolitotomía percutánea, en muy raras ocasiones se deberá realizar una cirugía convencional (abierta)
¿Cuándo acudir al médico?
Cuando el paciente tenga dolor en espalda baja o flanco que puede ser acompañado por sangre en la orina, ardor al momento de la micción, nausea, vómito, fiebre o cambios en la coloración de la orina.
Es posible que le den un sedante antes de la operación para relajarle. Sentirá alguna molestia cuando el doctor le inyecta el calmante local en la piel del escroto. Después de que el calmante ha hecho efecto, no debe sentir ningún dolor.
¿Hay riesgos con esta operación?
Hay riesgos con cualquier operación quirúrgica, pero la posibilidad de problemas serios es menor con la vasectomía. Ciertos problemas físicos pueden ocurrir, pero no son comunes y por lo usual se resuelven con tratamiento sencillo.
A veces se presenta una infección o hinchazón de la incisión o dentro del escroto.
Puede tener sangrado debajo de la piel que podría causar hinchazón o moretón.
Si las espermas salen del vaso deferente y entran en los tejidos cercanos, puede que sienta una bolita. Por lo general eso no es problemático, pero a veces requiere tratamiento quirúrgico.
¿Falla la vasectomía a veces?
Sí, pero raramente. Hay una posibilidad menor (menos de 1%) que la mujer quede embarazada después que el hombre se hace la vasectomía. Una vasectomía puede fallar si los tubos no fueron sellados completamente durante la cirugía. A veces las puntas de los tubos se unen por sí mismo, o se produce una abertura que permite la salida de las espermas. También es posible producir el embarazo si la pareja no usa ninguna forma de planificación familiar hasta que los análisis del semen indiquen que el hombre está infértil.
Después de la operación
¿Cuánto tiempo me costará recuperarme?
Es probable que se sienta un poco de dolor por dos o tres días después de la operación, y debe descansar al menos un día. Un calmante sin receta debe aliviar ese dolor. Puede haber hinchazón cerca de la(s) incisión(es), y es posible que la piel del escroto tenga moretón. Para evitar estos problemas algunos doctores recomiendan un suspensorio (soporte atlético), bolsa de hielo, y evitar el trabajo pesado. Casi todos los hombres se recuperan completamente en menos de una semana.
¿Tendré que ausentarme del trabajo?
No debe hacer trabajo pesado durante al menos las 48 horas después de la vasectomía. Si el trabajo físico no forma parte de su ocupación, puede volver a trabajar más temprano. A muchos hombres les conviene tener su vasectomía el viernes para poder descansar durante el fin de semana, así volviendo al trabajo el lunes siguiente.
¿Cuánto tiempo debo esperar después de la operación para tener relaciones sexuales?
Puede tener relaciones sexuales al sentirse cómodo. Recuérdese usar algún otro método efectivo de anticoncepción después de la vasectomía y hasta que el doctor le diga que está infértil.
¿Todavía voy a eyacular?
Sí. El semen es producido por las glándulas que la vasectomía no afecta. Esas glándulas siguen produciendo la misma cantidad de semen. La única diferencia es que no contienen las espermas.
¿Qué pasa con las espermas?
Los testículos siguen fabricando las espermas. Al morir estas células, su cuerpo las absorbe. No importa si el hombre ha tenido o no una vasectomía – así es el proceso con las espermas no usadas.
¿Estaré infértil inmediatamente?
No. Siempre se encuentran espermas activas en el semen después de la operación. Se eliminan con 15 a 20 eyaculaciones. Usted y su compañera necesitan usar algún otro método de planificación familiar hasta que su doctor analice su líquido y le diga que ya no hay espermas. Si todavía hay espermas se repite el análisis en 2 ó 3 semanas.
La sensibilidad del glande del pene es una de las claves del placer durante las relaciones sexuales. Su afectación a causa de la circuncisión se ha discutido a lo largo de los años y ahora un estudio de Ontario nos trae datos en contra de su afectación negativa.
Lo que se suele decir o pensar es que al perder la protección natural del glande por parte del prepucio, la mucosa del glande se endurece por la queratinización y por tanto pierde su sensibilidad característica. Otra de las teorías es que el prepucio del pene está muy inervado y su pérdida conlleva una disminución de la percepción de los estímulos.
Los investigadores del estudio recopilaron a 62 hombres, la mitad de los cuales fue circuncidado durante la infancia, y realizaron pruebas sensoriales cuantitativas para evaluar la percepción de la temperatura, el dolor y la presión en varias partes del pene (haciendo también un control en el antebrazo de los mismos para ratificar los datos). Los resultados que obtuvieron revelaron que no hubo diferencias entre ninguno de los estímulos entre los grupos evaluados. No obstante sí observaron que, para el tacto, el prepucio presenta una sensibilidad mayor que el resto de las partes del pene.
Este estudio no acabará con la guerra entre los detractores y los defensores de la circuncisión neonatal (al nacimiento), como la que se practica en algunas culturas o países. Pero lo que sí que aporta es información contrastada para poder decir que, en caso de querer/necesitar este tipo de cirugía, la sensibilidad del pene no debería verse afectada.
Como siempre, ante dudas más detalladas, consulta con tu urólogo de confianza.
Cientos de personas padecen problemas en las vías urinarias. Muchos no conocen los fabulosos secretos que guarda la madre naturaleza para mejorar el tracto urinario. Por esta razón, traigo para ti un compendio de jugos naturales para revitalizar esta delicada zona del cuerpo.
Las frutas ricas en antioxidantes son vitales para proteger tu organismo de infecciones y bacterias, muchas de ellas presentes en la orina. El consumir activamente estos productos naturales vitaliza los procesos corporales de eliminación y desecho de toxinas. Una buena salud en las vías urinarias asegurará una vida libre de infecciones y otras dolencias propias de los órganos que componen este importante sistema.
Es importante que conozcas aquellos jugos que fortalecen de manera estupenda las vías urinarias de tu organismo. Traigo para ti 3 de los mejores jugos para que limpies bacterias que puedan afectar tu tracto urinario.
Jugo de arándano
El arándano es quizá el fruto más famoso para tratar, limpiar y preservar el sistema urinario. Si consumes de forma regular el zumo de esta fruta puedes evitar problemas de riñones, vejiga y uretra. Por otro lado, algunos científicos sostienen que ciertos compuestos del arándano combaten la fatiga crónica y aseguran que es uno de los remedios naturales por excelencia para hacer frente al cáncer.
Jugo de baya azul
La baya azul, blueberry o mora azul, contiene propiedades medicinales excelentes para inhibir el crecimiento y acción de aquellas bacterias que se encuentran adheridas al sistema urinario causando una futura infección. Junto con la mora y el sauco hacen una perfecta sincronía, juntos bombardean el cuerpo con cientos de estimulantes del sistema inmunológico, haciendo una fuerte barrera para combatir enfermedades y virus.
Jugo de granada
La granada contiene gran cantidad de compuestos que ayudan al organismo a enfrentar enfermedades y dolencias localizadas en diferentes zonas del tracto urinario. Realizar el jugo de esta fruta, asegura la estimulación de la función inmunológica de tu organismo haciéndolo responder rápidamente ante la presencia de una infección, virus o compendio de bacterias. De igual forma, el jugo de granada reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Frutas y verduras para proteger tus vías urinarias
Si realizas los siguientes jugos naturales podrás potencializar de manera favorable la acción de enzimas que protegerán tus vías urinarias. Presta mucha atención y consúmelos con regularidad.
Frutas como el limón, banano y coco brindarán alto contenido vitamínico a tu cuerpo, que se reflejará en el buen funcionamiento a la hora de eliminar desechos por medio del sistema urinario.
La zanahoria en jugo o licuado funciona perfectamente para hacer frente a posibles infecciones del tracto urinario, gracias a su alto contenido antioxidante.
Beber el cocimiento de berenjena también es una excelente alternativa para prevenir, tratar o curar dolencias propias de esta zona del cuerpo.
Dr. Mauricio Gallo - Urologia ☎ Tel. (0133) 3648 3440 y (0133) 3823 1001
La vejiga es un órgano hueco en la parte inferior del abdomen donde se almacena la orina. El cáncer de vejiga ocurre en la membrana interna de la vejiga. Es el sexto tipo más común de cáncer en los Estados Unidos.
Los síntomas incluyen:
Sangre en la orina
Urgencia frecuente de orinar
Dolor al orinar
Dolor en la parte baja de la espalda
Los factores de riesgo incluyen fumar y la exposición a ciertas sustancias químicas en el ambiente de trabajo. Las personas que tienen antecedentes familiares de cáncer de vejiga y de edad madura, son de raza blanca o sexo masculino tienen un mayor riesgo.
Los tratamientos contra el cáncer de vejiga incluyen la cirugía, radiación, quimioterapia y terapia biológica. La terapia biológica o inmunoterapia estimula la capacidad de su propio cuerpo para combatir el cáncer.
Dr. Mauricio Gallo - Urologia ☎ Tel. (0133) 3648 3440 y (0133) 3823 1001
Una persona que tiene ganas de ir a orinar muchas veces cada día, que sufre una gran urgencia de ir al baño de manera repentina, que se pregunta permanentemente "¿otra vez? Pero si acabo de orinar!" posiblemente sufra de un síndrome conocido como Vejiga Hiperactiva. Qué ocurre normalmente
Para entender qué es lo que ocurre en las personas con vejiga hiperactiva primero debemos entender cómo es el proceso normal de orinar.
Como todos sabemos la vejiga es el "recipiente" elástico donde se almacena la orina producida por los riñones. Este recipiente tiene una especie de "indicador de nivel" que le permite al sistema nervioso saber cuándo está vacío y cuando está lleno. Cuando la cantidad de orina pasa cierto nivel, los nervios de la vejiga le envían un mensaje al cerebro:
- Oiga Jefe: Vejiga llena.
El cerebro, como el eficiente administrador que es, se "comunica" entonces con un músculo que envuelve la vejiga: El músculo detrusor. Y le da una orden:
- Detrusor, despierta. Es hora de que hagas tu trabajo
Y el músculo detrusor obedece y empieza a oprimir, la vejiga, como si se tratara de un par de manos que comprimen un globo inflado. Eso es lo que genera las típicas "ganas de orinar" que todos conocemos. Es la forma en que nuestro cuerpo nos avisa de que debemos encontrar una ocasión para ir al baño. Por supuesto mientras más nos demoremos en ir, habrá más contracciones y más ganas.
Qué ocurre cuando hay hiperactividad de vejiga
Pero en las personas que sufren de Vejiga Hiperactiva las cosas no funcionan de manera tan ordenada. Por ejemplo, a veces la vejiga está casi vacía y los nervios, por alguna razón, envían el aviso al cerebro antes de tiempo. Y el cerebro a su vez le da su orden al músculo detrusor cuando no es necesario. Y eso puede suceder incluso poco después de haber orinado. A veces las contracciones de este músculo con tan persistentes que la urgencia por ir a orinar es muy alta y no le da tiempo a la persona a llegar al baño... y la orina se escapa. Esto es lo que se conoce como incontinencia urinaria que es otro problema médico que puede tener otras causas, pero, como estamos viendo, la vejiga hiperactiva puede ser una de ellas.
¿Qué hacer?
Hay muchas causas posibles para la vejiga hiperactiva y en cada caso el tratamiento es distinto por lo que es indispensable el examen médico. En muchas ocasiones el problema es de tipo nervioso. Por ejemplo es muy común en las personas con mal de Parkinson, lesiones en la médula espinal o esclerosis múltiple cuyos nervios no funcionan correctamente y pueden enviar señales equivocadas al cerebro. Pero también le ocurre a algunos hombres con la próstata agrandada (que hace que la vejiga cambie de posición), en mujeres con irritación vaginal o infecciones urinarias crónicas y en personas de ambos sexos con diabetes u otras enfermedades que hacen que produzcan un exceso de orina (en cuyo caso la vejiga sí está realmente llena y debe vaciarse aunque con más frecuencia de lo normal).
El abanico de tratamientos depende, como indicamos, del origen. Van desde una serie de entrenamientos de la vejiga (a través de una rutina de ejercicios que el paciente debe practicar a diario para controlar mejor su proceso de orinar), pasando por medicamentos (que suelen ser efectivos pero tienen efectos secundarios molestos como boca seca, o estreñimiento), cambios en la dieta y en el estilo de vida e incluso cirugías cuando es necesario corregir un problema físico (como una próstata agrandada que comprime la vejiga). Aunque es más común en las personas mayores, este problema puede ocurrirle a personas de todas las edades.
Si cree que es su caso no sería una mala idea que visite a un médico.
Es una cirugía para cortar los conductos deferentes, que son los que llevan los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra. Después de una vasectomía, los espermatozoides no pueden salir de los testículos. Un hombre que se haya realizado una vasectomía exitosa no puede embarazar a una mujer.
Descripción
La vasectomía por lo regular se realiza en el consultorio del cirujano usando anestesia local. Usted estará despierto pero no sentirá ningún dolor.
Después de rasurar y limpiar el escroto, el cirujano inyectará anestesia en la zona. El cirujano hará luego una pequeña incisión en la parte superior del escroto, ligará los conductos deferentes y los cortará por separado.
La herida se cerrará con puntos de sutura o con goma quirúrgica. Se puede realizar una vasectomía sin incisión quirúrgica, la cual se denomina vasectomía sin bisturí (NSV, por sus siglas en inglés). Para este procedimiento:
El cirujano encontrará los conductos deferentes palpando el escroto. A usted se le inyectará anestesia.
Luego el cirujano le hará un agujero diminuto en la piel del escroto; luego, ligará y cortará los conductos deferentes.
Para realizar una vasectomía regular, se hace una pequeña incisión a cada lado del escroto. Para una vasectomía sin bisturí, se utiliza un instrumento puntiagudo para perforar la piel y se hace un orificio solo. Para ambos tipos de procedimiento, se hace un punto de sutura o se usa una goma quirúrgica para sellar el orificio.
Por qué se realiza el procedimiento
La vasectomía puede recomendarse para hombres que estén seguros de no querer embarazar a una mujer en el futuro. Una vasectomía vuelve a un hombre estéril (incapaz de embarazar a una mujer).
La vasectomía no se recomienda como una forma de control de natalidad a corto plazo. El procedimiento para revertir una vasectomía es una operación mucho más complicada.
La vasectomía puede ser una buena opción para un hombre que:
Tenga una relación y ambos compañeros estén de acuerdo en que no quieren tener hijos o que no quieren tener más. Ellos no quieren usar, o no pueden usar, otras formas de control de natalidad.
Tenga una relación y un embarazo sería inseguro para la compañera por problemas de salud.
Tenga una relación y uno o ambos compañeros tienen trastornos genéticos que no quieren transmitir.
No quiere molestarse teniendo que usar otras formas de control de natalidad durante la actividad sexual.
Es posible que la vasectomía no sea una buena opción para un hombre que:
Tenga una relación con alguien que no haya decidido si va a tener hijos o no en el futuro.
Tenga una relación inestable o estresante.
Esté pensando en hacerse operar sólo para complacer a su compañera.
Desee engendrar hijos posteriormente guardando sus espermatozoides o anulando su vasectomía.
Sea joven y tal vez quiera tomar una decisión diferente en el futuro.
Esté soltero al momento de querer hacerse una vasectomía. Esto incluye a hombres que estén divorciados, viudos o separados.
Riesgos
No existe ningún riesgo serio para la vasectomía. El semen se examinará en los meses posteriores a la operación para verificar que no contenga espermatozoides.
Como sucede con cualquier procedimiento quirúrgico, se puede presentar infección, hinchazón o dolor prolongado. El seguimiento cuidadoso de las instrucciones para el tratamiento posoperatorio reduce estos riesgos de manera significativa.
En muy raras ocasiones, los conductos deferentes pueden crecer y juntarse nuevamente. Si esto sucede, los espermatozoides se pueden mezclar con el semen, lo cual haría posible que usted embarazara a una mujer.
Antes del procedimiento
Dos semanas antes de la vasectomía, coméntele al médico o al personal de enfermería respecto a los medicamentos que toma, incluso los que haya comprado sin una receta, vitaminas, suplementos y hierbas.
Posiblemente necesite reducir o dejar de tomar ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno (Advil, Motrin), y otros medicamentos que afectan la coagulación de la sangre, durante 10 días antes de la cirugía.
En el día de la cirugía, use ropa suelta y cómoda. Limpie bien la zona del escroto. Tome los medicamentos que el médico le indicó.
Lleve un suspensorio escrotal a la cirugía.
Después del procedimiento
Usted debe ser capaz de regresar a la casa tan pronto como se sienta bien. Puede retornar a trabajar al día siguiente si no realiza trabajo físico pesado. La mayoría de los hombres regresa a trabajar al cabo de 2 a 3 días. Usted debe ser capaz de retornar a sus actividades físicas normales en 3 a 7 días. Es normal tener algo de hinchazón y hematomas en el escroto después del procedimiento, lo cual debe desaparecer en cuestión de 2 semanas.
Usted debe usar un suspensorio escrotal durante 3 a 4 días después del procedimiento. Asimismo, puede usar una compresa fría para reducir la hinchazón. Los analgésicos, como el paracetamol (Tylenol), pueden ayudar a aliviar la molestia. Puede tener relaciones sexuales tan pronto como se sienta listo, por lo regular alrededor de una semana después de la cirugía. Debe utilizar algún tipo de anticonceptivo para evitar embarazos no deseados, hasta cuando sepa que su semen está libre de espermatozoides.
La vasectomía se considera exitosa sólo después de que el médico haya examinado el semen para asegurarse de que no contenga más espermatozoides. Es seguro dejar de usar otras formas de anticoncepción en este momento.
Expectativas (pronóstico)
La vasectomía no afecta la capacidad de un hombre para tener una erección o un orgasmo, o para eyacular semen. TAMPOCO previene la propagación de infecciones de transmisión sexual (ETS).
Una vasectomía NO incrementa el riesgo de cáncer de próstata o de enfermedad testicular.
La cantidad de espermatozoides disminuye gradualmente después de una vasectomía y, después de más o menos 3 meses, ya no hay presencia de ellos en el semen. Usted debe continuar usando un método de control de natalidad para prevenir el embarazo hasta que su muestra de semen esté totalmente libre de espermatozoides.
La mayoría de los hombres quedan satisfechos con la vasectomía y la mayoría de las parejas disfrutan el hecho de no tener que usar un método anticonceptivo.
La próstata es una glándula pequeña en los hombres. Es parte del sistema reproductor del hombre. La próstata es casi del tamaño y forma de una nuez. Está ubicada abajo en la pelvis, debajo de la vejiga y casi enfrente del recto. La próstata ayuda a producir el semen, el fluido lechoso que transporta los espermatozoides desde los testículos hasta el pene cuando eyacula el hombre. La próstata rodea parte de la uretra, un tubo que conduce la orina afuera de la vejiga y por el pene.
Cómo cambia la próstata cuando uno envejece
Ya que la glándula de la próstata tiende a crecer con la edad, puede oprimir la uretra y causar problemas para dejar pasar la orina. Algunas veces los hombres de 30 y 40 años pueden empezar a tener estos síntomas urinarios y necesitar atención médica. Para otros, los síntomas no se sienten sino mucho más tarde en la vida. Una infección o un tumor pueden también hacer que se agrande la próstata. Asegúrese de decir a su doctor si tiene alguno de los síntomas urinarios de la lista de abajo.
Diga a su doctor si tiene estos síntomas urinarios:
Necesita orinar más veces durante el día
Tiene necesidad urgente de orinar
Tiene un flujo menor de orina
Siente ardor al orinar
Necesita levantarse muchas veces en la noche para orinar
La vejez aumenta su riesgo de problemas de próstata. Los tres problemas más comunes de próstata son la inflamación (prostatitis), una próstata agrandada (HPB, o hiperplasia prostática benigna), y el cáncer de próstata.
Un cambio no conduce al otro. Por ejemplo, tener prostatitis o una próstata agrandada no aumenta su riesgo de cáncer de próstata. Es posible también que usted tenga más de un padecimiento al mismo tiempo.
Cambios en la próstata que no son cancerosos
Prostatitis
La prostatitis es una inflamación de la glándula de la próstata que puede resultar de una infección bacteriana. Afecta al menos a la mitad de todos los hombres en algún momento de su vida. Tener este padecimiento no aumenta su riesgo de otra enfermedad de la próstata.
Síntomas de prostatitis
Problemas para orinar
Sensación de ardor o dolor al orinar
Una urgencia fuerte y frecuente de orinar, aun cuando solo haya una cantidad pequeña de orina
Escalofríos y fiebre alta
Dolor en la espalda inferior o dolores en el cuerpo
Dolor bajo en el vientre, en las ingles o detrás del escroto
Se pueden hacer varias pruebas, como examen rectal digital y análisis de orina, para ver si usted tiene prostatitis. El diagnóstico correcto de su tipo exacto de prostatitis es crítico para obtener el mejor tratamiento. Aun cuando usted no tenga síntomas, usted deberá seguir el consejo de su doctor para completar el tratamiento.
Tipos de prostatitis y de tratamientos:
Prostatitis bacteriana aguda: Este tipo es causado por una infección bacteriana y aparece de repente (aguda). Los síntomas son escalofríos graves y fiebre. Hay con frecuencia sangre en la orina. La concentración de su PSA (vea análisis de PSA) puede ser mayor de lo normal. Usted necesita ir al consultorio del doctor o a la sala de emergencia para tratamiento. Es el menos común de los cuatro tipos, pero es más fácil de diagnosticar y de tratar.
La mayoría de los casos pueden curarse con una dosis alta de antibióticos, tomados durante 7 a 14 días, y luego dosis más bajas durante varias semanas. Es posible que necesite también medicamentos para ayudarle con el dolor y las molestias. Si su concentración de PSA era alta, probablemente regresará a lo normal cuando la infección haya desaparecido.
Prostatitis bacteriana crónica: Causada también por bacterias, este tipo de prostatitis no aparece de repente, pero puede ser problemática. El único síntoma que usted puede tener son infecciones de la vejiga que vuelven a aparecer. La causa puede ser un defecto en la próstata que permite que las bacterias se acumulen en las vías urinarias.
El tratamiento con antibióticos en un período largo de tiempo es el mejor para este tipo. El tratamiento dura de 4 a 12 semanas. Este tipo de tratamiento resuelve cerca del 60% de los casos. Los antibióticos por largo tiempo y en dosis bajas pueden ayudar a aliviar los síntomas en casos que no desaparecen.
Prostatitis crónica o síndrome de dolor pélvico crónico: Este trastorno es el tipo más común de prostatitis pero es también el que se entiende menos. Se encuentra en hombres de cualquier edad desde los últimos años de la juventud hasta la vejez, sus síntomas pueden aparecer y desaparecer sin aviso. Puede haber dolor o molestia en la ingle o en la zona de la vejiga. Con frecuencia están presentes las células que combaten infecciones, aunque no se encuentren bacterias.
Hay varios tratamientos diferentes para este problema, dependiendo de sus síntomas. Estos son medicamentos antinflamatorios y otros tratamientos para el control del dolor, como baños tibios. También se pueden administrar otras medicinas como los bloqueadores alfa. Los bloqueadores alfa relajan el tejidode la próstata para facilitar el paso de la orina. Algunos hombres reciben tratamiento con antibióticos en caso de que los síntomas sean causados por una infección sin detectar.
Prostatitis inflamatoria asintomática: Con este padecimiento no hay síntomas. Se encuentra con frecuencia cuando se hacen pruebas para otros padecimientos, como para determinar la causa de la infecundidad o para buscar el cáncer de próstata. Si usted tiene este tipo de prostatitis, su prueba de PSA puede mostrar un número más alto de lo normal.
Los hombres que tienen este padecimiento generalmente no reciben tratamiento, pero se acostumbra repetir la prueba de PSA si el número de PSA es alto.
Próstata agrandada (HPB)
HPB significa hiperplasia prostática benigna. Benigna significa "que no es cancerosa" e hiperplasia significa crecimiento anormal de células. El resultado es que la próstata se agranda. La HPB no está relacionada con cáncer y no aumenta su riesgo de padecer cáncer de próstata—sin embargo, los síntomas de HPB y de cáncer de próstata pueden ser semejantes.
Flujo de orina en una próstata normal (izquierda) y agrandada (derecha). En el diagrama de la izquierda, la orina fluye con más facilidad. En la derecha, el flujo de orina está afectado porque la próstata agrandada oprime en la vejiga y en la uretra.
Síntomas de HPB
Problemas para empezar el flujo de orina o para que sea algo más que un goteo
Orinar frecuentemente, especialmente de noche
Sentir que la vejiga no se vacía por completo
Una fuerte o súbita urgencia de orinar
Un flujo débil o lento de orina
Detenerse y volver a empezar varias veces al orinar
Empujar o esforzarse para empezar a orinar
En el peor de los casos, la HPB puede causar: una vejiga débil, un reflujo de orina que cause infecciones de la vejiga o de riñón, un bloqueo completo del flujo de orina e insuficiencia renal.
La glándula de la próstata es casi del tamaño de una nuez cuando el hombre tiene unos 20 años. Para cuando tiene 40, la próstata puede haber crecido un poco más, al tamaño de un albaricoque. A los 60 años, puede tener el tamaño de un limón. La próstata agrandada puede oprimir contra la vejiga y la uretra. Esto puede hacer lento o bloquear el flujo de orina. Algunos hombres pueden tener problemas en empezar el flujo de orina, aunque sientan la necesidad de orinar. Una vez que empiece el flujo de orina, puede ser difícil detenerlo. Otros hombres pueden sentir que necesitan orinar todo el tiempo, o se despiertan cuando están dormidos con la necesidad súbita de orinar. Los primeros síntomas de HPB se llevan muchos años en volverse problemas fastidiosos. Estos síntomas iniciales son una indicación de que hay que ver al doctor.
Tratamientos para HPB
Algunos hombres con HPB eventualmente encontrarán que sus síntomas son suficientemente fastidiosos para necesitar tratamiento. La HPB no puede curarse, pero las medicinas o la cirugía pueden con frecuencia aliviar sus síntomas. Hable con su doctor sobre la mejor opción para usted. Sus síntomas pueden cambiar con el tiempo, por lo que deberá asegurarse de comunicar a su doctor cualquier cambio nuevo.
Espera vigilante
Los hombres con síntomas leves de HPB que no los consideran fastidiosos pueden elegir esta opción. Espera vigilante significa examinarse anualmente. El tratamiento se empieza solo si los síntomas se hacen muy problemáticos.
Si usted elige la espera vigilante, estos simples pasos pueden ayudar a aliviar sus síntomas:
Limite beber en la noche, especialmente bebidas con alcohol o cafeína.
Vacíe su vejiga por completo al orinar.
Use el baño con frecuencia. No espere mucho tiempo sin orinar.
Algunos medicamentos pueden empeorar los síntomas de HPB, por esta razón hable con su doctor o con su farmacéutico sobre cualquier medicina que esté tomando como:
Muchos hombres estadounidenses con síntomas leves o moderados de HPB han elegido medicinas de recetaen vez de cirugía desde principios de 1990. Se usan dos tipos principales de medicamentos. Un tipo relaja los músculos próximos a la próstata, y el otro tipo reduce el tamaño de la glándula de la próstata. Alguna evidencia indica que cuando se toman ambos medicamentos juntos es mejor para evitar que empeoren los síntomas de HPB.
Bloqueadores alfa son fármacos que ayudan a relajar los músculos cercanos a la próstata para mitigar la presión y permitir que la orina fluya con más facilidad, pero no reducen el tamaño de la próstata. Para muchos hombres, estos fármacos pueden mejorar el flujo de orina y reducir los síntomas de HPB en unos pocos días. Los efectos secundarios posibles son mareos, dolor de cabeza y fatiga.
Inhibidores de la 5-alfa reductasa son fármacos que ayudan a reducir el tamaño de la próstata. Alivian los síntomas al bloquear la actividad de una enzima conocida como 5-alfa reductasa. Esta enzima cambia la hormona masculina testosterona en dihidrotestosterona (DHT), la cual estimula el crecimiento de la próstata. Cuando la acción de la 5-alfa reductasa es bloqueada, la producción de DHT baja y el crecimiento de la próstata es más lento. Esto ayuda a reducir el tamaño de la próstata, a reducir también el bloqueo de orina y a limitar la necesidad de cirugía.
Cuando se toman estos fármacos se puede ayudar a aumentar el flujo de orina y a reducir sus síntomas. Usted necesita seguir tomando estos fármacos para evitar que regresen los síntomas. Los inhibidores de la 5-alfa reductasa pueden causar los siguientes efectos secundarios en un porcentaje pequeño de hombres: disminución del interés en el sexo, problemas para tener o mantener una erección y una cantidad más pequeña de semen en la eyaculación.
Es importante tener en cuenta que estos fármacos pueden hacer bajar el número del resultado de PSA. Hay también evidencia de que estos fármacos bajan el riesgo de padecer cáncer de próstata, pero todavía no está claro si ellos pueden ayudar a bajar el riesgo de morir por cáncer de próstata.
Cirugía
El número de cirugías de próstata ha disminuido con el pasar de los años. Pero las operaciones por HPB son todavía las cirugías más comunes en hombres estadounidenses. La cirugía se usa cuando los síntomas son graves o cuando la terapia con medicamentos no ha funcionado bien. Asegúrese de hablar de sus opciones con su doctor y preguntar por los beneficios posibles a corto y a largo plazo, y los riesgos de cada procedimiento.
Los tipos de cirugía para HPB son:
RTUP (resección transuretral de la próstata). La cirugía más común para HPB, RTUP representa el 90% de todas las cirugías de HPB. El doctor pasa un instrumento por la uretra y recorta el tejido sobrante de la próstata. Un bloqueo espinal (anestesia) se usa para entumecer el área. Se envía el tejido al laboratorio para revisar que no haya cáncer. La RTUP evita generalmente los dos peligros principales que están relacionados con otro tipo de cirugía llamada prostatectomía abierta (extirpación completa de la glándula de la próstata por una cortada en el abdomen inferior): incluso incontinencia e impotencia. Sin embargo, la RTUP puede tener efectos secundarios graves, como lo es la hemorragia. Además, puede requerirse que se permanezca en el hospital y que se necesite un catéter por algunos días después de la cirugía.
ITUP (incisión transuretral de la próstata). Esta cirugía, que es semejante a la RTUP, se usa en glándulas de la próstata ligeramente agrandadas. El cirujano pone una cortada pequeña o dos en la próstata. Esto alivia la presión sin recortar tejido. Tiene un riesgo bajo de efectos secundarios. Como la RTUP, este tratamiento ayuda con el flujo de orina al extender la uretra.
Ablación transuretral con aguja. Se usan ondas de radio para quemar el exceso de tejido de próstata. La ablación transuretral con aguja ayuda con el flujo de orina, alivia los síntomas y puede tener menos efectos secundarios que la RTUP. La mayoría de los hombres necesitan un catéter para drenar la orina por un tiempo después del procedimiento.
Termoterapia transuretral con microondas. Las microondas que se envían por un catéter se usan para destruir el tejido excedente de la próstata. Esta puede ser una opción para hombres que no deban tener una cirugía mayor porque tienen otros problemas médicos.
EVTP (electroevaporación transuretral de la próstata). Una corriente eléctrica se usa para evaporar tejido de la próstata.
Cirugía de láser. El doctor pasa una fibra de láser por la uretra y dentro de la próstata, por medio de uncistoscopio, y luego aplica varias descargas de energía de láser. La energía de láser destruye el tejido de próstata y ayuda a mejorar el flujo de orina. Como la RTUP, la cirugía de láser requiere anestesia. Una ventaja de la cirugía de láser sobre la RTUP es que la cirugía de láser causa poca pérdida de sangre. El período de recuperación de la cirugía de láser puede ser más corto también. Sin embargo, la cirugía de láser puede no ser efectiva en próstatas más grandes.
Prostatectomía abierta. Esta puede ser la única opción en pocos casos, como cuando la obstrucción es grave, la próstata es muy grande, o no es posible hacer otros procedimientos. Se usa anestesia general o bloqueo espinal, y se coloca un catéter que permanece de 3 a 7 días después de la cirugía. Esta cirugía conlleva el mayor riesgo de complicaciones. El tejido se envía al laboratorio para buscar cáncer de próstata.
Cáncer de próstata
Cáncer de próstata significa que las células cancerosas se forman en los tejidos de la próstata. El cáncer de próstata tiende a crecer con más lentitud en comparación con la mayoría de los otros cánceres. Los cambios celulares pueden empezar 10, 20, o hasta 30 años antes de que un tumor sea lo suficientemente grande para causar síntomas. Eventualmente, las células cancerosas pueden diseminarse (metastatizarse). Para cuando aparecen los síntomas, el cáncer puede ya haber avanzado.
A los 50 años de edad, muy pocos hombres tienen síntomas de cáncer de próstata, pero pueden estar presentes algunas células precancerosas o cancerosas. Más de la mitad de todos los hombres estadounidenses tienen algo de cáncer en sus glándulas de próstata a los 80 años de edad. Muchos de estos cánceres nunca presentan problemas. Nunca pueden causar síntomas o convertirse en amenazas graves para la salud.
Síntomas
Problemas para orinar
Urgencia frecuente de orinar, especialmente en la noche
Chorro débil de orina o con interrupciones
Dolor o ardor al orinar
Sangre en la orina o en el semen
Eyaculación dolorosa
Dolor molesto en la espalda, en las caderas o en la pelvis.
El cáncer de próstata puede diseminarse a los ganglios linfáticos de la pelvis. O puede extenderse por todo el cuerpo. Tiende a extenderse a los huesos. Por lo que el dolor en los huesos, especialmente en la espalda, puede ser un síntoma de cáncer avanzado de próstata.
Factores de riesgo
Algunos factores de riesgo se han relacionado con el cáncer de próstata. Un factor de riesgo es algo que puede elevar su posibilidad de padecer una enfermedad. El tener uno o varios factores de riesgo no significa que usted padecerá cáncer de próstata. Solo quiere decir que su riesgo de la enfermedad es mayor.
Edad. Los hombres que tienen 50 años o más tienen un riesgo mayor de cáncer de próstata.
Raza. Los hombres afroamericanos tienen el máximo riesgo de cáncer de próstata—la enfermedad tiende a empezar en edades más jóvenes y a crecer más rápido que en hombres de otras razas. Después de los hombres afroamericanos, el cáncer de próstata es más común en hombres blancos, seguidos de los hispanos y de los hombres indígenas americanos. Los hombres asiáticos estadounidenses tienen los índices menores de cáncer de próstata.
Antecedentes de familia. Hombres cuyos padres o hermanos han tenido cáncer de próstata tienen 2 o 3 veces más riesgo de cáncer de próstata que hombres sin antecedentes familiares de la enfermedad. El hombre que tiene 3 miembros inmediatos de la familia con cáncer de próstata tiene cerca de 10 veces el riesgo de un hombre que no tiene antecedentes familiares de cáncer de próstata. En cuanto más jóvenes son los parientes del hombre cuando tienen cáncer de próstata, mayor será su riesgo de padecer la enfermedad. El riesgo de cáncer de próstata parece también ser ligeramente mayor para hombres de familias con antecedentes de cáncer de seno o mama.
Dieta. El riesgo de cáncer de próstata puede ser mayor para hombres que consumen dietas con alto contenido de grasa.
Exámenes de detección del cáncer de próstata
Exámenes de detección significan hacerse pruebas de cáncer antes de que usted tenga síntomas. Una prueba de detección puede ayudar a encontrar cáncer en una etapa inicial, cuando es menos probable que se haya extendido y pueda tratarse con más facilidad. Cuando aparecen los síntomas, el cáncer pudo haber empezado a diseminarse.
Los exámenes de detección más útiles son los que se han probado que bajan el riesgo de una persona de morir por cáncer. Los doctores no saben todavía si los exámenes de detección de cáncer de próstata bajan el riesgo de morir por cáncer de próstata. Es por esto que se están efectuando ahora estudios grandes de investigación, con miles de hombres, para estudiar los exámenes de detección de cáncer de próstata. El Instituto Nacional del Cáncer está estudiando la combinación de la prueba de PSA con el examen rectal digital con el fin de obtener resultados más precisos.
Aunque algunos piensan que es mejor tratar cualquier cáncer que se encuentre, incluidos los cánceres que se encuentran por exámenes de detección, el tratamiento del cáncer de próstata puede causar efectos secundarios graves y algunas veces permanentes. Algunos doctores se preocupan de que muchos hombres cuyo cáncer ha sido detectado por medio de exámenes de detección hayan recibido tratamiento cuando no era necesario—y han experimentado efectos secundarios. Consulte con su médico sobre su riesgo de cáncer de próstata y su necesidad de someterse a exámenes de detección.
Estudios grandes de investigación están evaluando cómo puede prevenirse el cáncer de próstata. Estudios han mostrado que los inhibidores de la 5-alfa reductasa finasterida y dutasterida pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de próstata, pero todavía no está claro si pueden hacer disminuir el riesgo de morir por cáncer de próstata.
Consulte con su médico sobre su riesgo de cáncer de próstata y su necesidad de someterse a exámenes de detección.
Pruebas que se usan para examinar la próstata
Este primer paso permite a su doctor que escuche y entienda la "historia" de sus preocupaciones de la próstata. Le preguntarán si tiene síntomas, por cuánto tiempo los ha tenido, y en qué medida afectan su estilo de vida. Su historia médica personal incluye también cualquier factor de riesgo, dolor, fiebre, o problemas para orinar. Le pueden pedir que entregue una muestra de orina para analizarla.
Examen rectal digital
El examen rectal digital es la forma regular de examinar la próstata. Con un dedo enguantado y lubricado, su médico siente la próstata por el recto. La prueba dura de 10 a 15 segundos.
Este examen revisa:
El tamaño, firmeza y textura de la próstata
Cualquier área dura, bolas o tumores que se extiendan fuera de la próstata, y
Cualquier dolor causado por tocar o apretar la próstata
El examen rectal digital permite al doctor sentir solo un lado de la próstata. Una prueba de PSA es otra forma que ayuda a su doctor a revisar la salud de su próstata.
Análisis de PSA (antígeno prostático específico)
La Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administration, FDA) ha aprobado el uso del análisis de PSA junto con el examen rectal digital para ayudar a detectar el cáncer de próstata en hombres de 50 años y más. El PSA es una proteína producida por las células de la próstata. Normalmente se secreta en los conductos de la próstata en donde ayuda a formar el semen, pero algunas veces se fuga a la sangre. Cuando el PSA está en la sangre, puede medirse con un análisis de sangre llamado análisis de antígeno prostático específico. En el cáncer de próstata, entra en la sangre más PSA de lo normal. Sin embargo, una concentración alta de PSA en la sangre no es prueba de que hay cáncer, y muchas otras cosas pueden causar un resultado positivo falso de la prueba. Por ejemplo, las concentraciones de PSA en la sangre aumentan con frecuencia en hombres con prostatitis o con HPB. Aun cosas que alteran la glándula de la próstata--como andar en bicicleta o en motocicleta, o tener un examen rectal digital, un orgasmo en las últimas 24 horas, una biopsia de próstata o cirugía en la próstata--pueden aumentar las concentraciones de PSA.
También, algunas glándulas de próstata producen naturalmente más PSA que otras. Las concentraciones de PSA aumentan con la edad. Los hombres afroamericanos en general tienden a tener concentraciones mayores de PSA que los hombres de otras razas. Y otros fármacos, como la finasterida y la dutasterida, pueden causar que baje la concentración de PSA en el hombre. Los análisis de antígeno prostático específico se usan con frecuencia para observar a hombres después del tratamiento del cáncer de próstata para revisar los signos derecurrencia de cáncer. Todavía no se sabe con certeza si los análisis de antígeno prostático específico para detectar el cáncer de próstata pueden reducir el riesgo de un hombre de morir por esa enfermedad.
Investigadores están trabajando para saber más acerca de la capacidad de la prueba del PSA para ayudar a los doctores a distinguir entre cáncer de próstata y problemas benignos de próstata, y lo mejor que se puede hacer si un hombre tiene una concentración alta de PSA. Por ahora, los hombres y sus doctores usan los resultados de PSA como guía para saber si hay necesidad de más seguimiento.
Resultados de análisis de antígeno prostático específico
Las concentraciones de PSA se miden en términos de la cantidad de PSA por volumen de fluido analizado. Los doctores usan con frecuencia un valor de 4 nanogramoso (ng) o más por mililitro de sangre como signo de necesidad de hacer más pruebas, como una biopsia de próstata. Su doctor puede vigilar la velocidad de su PSA, la cual significa el índice de cambio en su concentración de PSA con el tiempo. Los aumentos rápidos en los resultados de PSA pueden sugerir que hay cáncer. Si usted tiene una concentración ligeramente elevada de PSA, usted y su doctor pueden elegir hacer análisis de antígeno prostático específico en forma programada y poner atención a cualquier cambio en la velocidad del PSA.
Prueba del antígeno prostático específico libre
Esta prueba se usa para hombres que tienen concentraciones mayores de PSA. La prueba regular de PSA mide el PSA total, el cual incluye tanto el PSA que está adherido, o unido, a otras proteínas y el PSA que está libre o que no está unido. La prueba de PSA libre mide solo el PSA libre. El PSA libre está relacionado con padecimientos benignos de próstata, como HPB, mientras que el PSA unido está relacionado con cáncer. El porcentaje de PSA libre puede ayudar a decir qué clase de problema usted tiene en la próstata.
Si tanto el PSA total como el PSA libre son mayores que lo normal (porcentaje alto de PSA libre), esto sugiere HPB en vez de cáncer.
Si el PSA total es alto pero el libre no lo es (bajo porcentaje de PSA libre), hay más probabilidad de cáncer. Se deberán hacer más pruebas, como una biopsia.
Usted y su doctor deberán hablar de su riesgo personal y de los resultados del PSA libre. Entonces pueden decidir juntos si se harán biopsias de seguimiento y con qué frecuencia.
"No hay una concentración mágica de PSA abajo de la cual se puede asegurar que un hombre no tiene riesgo de cáncer de próstata o arriba de la cual se deberá llevar a cabo automáticamente una biopsia. La decisión del hombre de hacerse una biopsia requiere una discusión concienzuda con su doctor, teniendo en cuenta que no solo la concentración de PSA sino también sus otros factores de riesgo, su estado general de salud y cómo percibe él los riesgos y beneficios de una pronta detección".
Dr. Howard Parnes, Jefe del Grupo de Investigación de Cáncer Urológico y de Próstata, División de Prevención del Cáncer, Instituto Nacional del Cáncer
Biopsia de próstata
Si sus síntomas o resultados de las pruebas sugieren que hay cáncer de próstata, su doctor le derivará a un especialista (un urólogo) para una biopsia de próstata. Para una biopsia, se toman pequeñas muestras de tejido directamente de la próstata. Su doctor tomará muestras de varias áreas de la glándula de la próstata. Esto puede ayudar para que sean bajas las posibilidades de que se omita alguna área de la glándula que pudiera tener células cancerosas. Como otros cánceres, el cáncer de próstata puede ser diagnosticado solo cuando se mira el tejido al microscopio. La mayoría de los hombres que tienen biopsias después de exámenes de detección no tienen cáncer.
Un resultado positivo de la prueba después de una biopsia significa que hay cáncer presente. Un patólogo revisará su muestra de biopsia en busca de células cancerosas y le dará una puntuación de Gleason. La puntuación de Gleason va de 2 a 10 y describe la probabilidad de que se extienda el tumor. En cuanto menor sea el número, menos activo será el tumor y será menos probable que se extienda. Las opciones de tratamiento dependen del estadio (o extensión) del cáncer (estadios del 1 al 4), de la puntuación de Gleason, de la concentración de PSA, de su edad y salud en general. Su doctor pone a disposición esta información en su informe de patología.
Llegar a una decisión acerca del tratamiento de su cáncer de próstata es un proceso complejo. Muchos hombres se dan cuenta que es útil hablar con sus doctores, con su familia y amigos, y con otros hombres que se han enfrentado a decisiones semejantes.
Hable con su doctor
Diferentes clases de doctores y otros profesionales de la salud cuidan la salud de la próstata. Pueden ayudarle a encontrar el mejor tratamiento, contestan sus preguntas y atienden sus preocupaciones. Estos profesionales al cuidado de la salud son:
Doctores familiares e internistas
Auxiliares médicos y enfermeros practicantes
Urólogos, que son expertos en enfermedades de las vías urinarias y del aparato reproductor masculino
Urólogos oncólogos, que son expertos en tratar cánceres de las vías urinarias y del aparato reproductor masculino
Médicos oncólogos, quienes tratan cáncer con medicamentos como hormonoterapia y quimioterapia
Patólogos, quienes identifican enfermedades al estudiar las células y los tejidos al microscopio.
Considere a estos profesionales como a sus socios--consejeros expertos y ayudantes para atender su salud. Al hablar francamente con sus doctores puede ayudarle a aprender más acerca de sus cambios en la próstata y de las pruebas que deberá esperar.
Preguntas para su doctor son las siguientes:
¿Qué tipo de problema tengo en la próstata?
¿Es necesario hacer más pruebas? ¿Qué podrán decirme?
Si me decido por la espera vigilante, ¿cuáles cambios de los síntomas deberé vigilar y con qué frecuencia deberé hacerme pruebas?
¿Qué tipo de tratamiento me recomienda para mi problema de la próstata?
Para hombres como yo, ¿ha funcionado este tratamiento?
¿Qué tan pronto deberé empezar el tratamiento y cuánto durará?
¿Necesito medicina y durante cuánto tiempo deberé tomarla antes de ver una mejoría en mis síntomas?
¿Cuáles son los efectos secundarios de la medicina?
¿Hay otras medicinas que podrían interferir con este medicamento?
Si necesito cirugía, ¿cuáles son los beneficios y riesgos?
¿Tendré efectos secundarios de la cirugía que puedan afectar mi calidad de vida?
¿Son estos efectos secundarios temporarios o permanentes?
¿Cuánto dura el tiempo de recuperación después de la cirugía?
¿Podré volver a una vida completamente normal?
¿Cómo afectará esto mi vida sexual?
¿Con qué frecuencia deberé visitar al doctor para vigilar mi situación?
Dr. Mauricio Gallo - Urologia ☎ Tel. (0133) 3648 3440 y (0133) 3823 1001