martes, 18 de octubre de 2016

La vasectomía no causa problemas en la próstata


Como se sabe la vasectomía es un método anticonceptivo eficaz que consiste en la interrupción de los conductos que llevan espermatozoides hacia el exterior del cuerpo. Es un método seguro, sin complicaciones y prácticamente infalibe. Los varones que se someten a él no ven afectada su vida sexual.


Pero en el año 2014 se publicó un estudio que sugería que el riesgo de padecer cáncer de próstata agresivo podía aumentar ligeramente en los hombres que se sometían a una vasectomía. Los autores de esa investigación dejaron en claro que se necesitaban más estudios para confirmar o no esa afirmación. Pues bien, dos años después se han publicado los resultados de una nueva investigación, mucho más amplia, que sugieren que la vasectomía no tiene relación con el riesgo de padecer cáncer de próstata. ¿Cómo se llega a esta conclusión?

Los datos


Este nuevo trabajo analiza datos de las historias clínicas de 362 mil hombres mayores de cuarenta añosa los que se hizo seguimiento desde el año 1982. 42 mil hombres de ese grupo se habían sometido a una vasectomía antes de iniciarse el seguimiento. Los investigadores revisaron los datos registrados durante 30 años y encontraron que 7400 habían muerto de cáncer de próstata agresivo. Parece una cifra alta pero es prácticamente el mismo porcentaje de cánceres letales que se puede esperar en cualquier grupo de varones (el estudio habla de un riesgo de 1% mayor, pero como esa cifra está dentro del margen de error del estudio, no se le considera comprobatorio)


La conclusión de los autores del estudio es que la vasectomía no influye en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.


Pero hay otras cosas que se ha demostrado que sí influyen... Para empezar el hecho de no llevar una vida sana es mucho más peligroso para la próstata. Hábitos como fumar, beber en exceso o llevar una vida sedentaria están probadamente vinculados con un mayor riesgo de contraer este mal.


Más información


El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of Clinical Oncology. Puede verse un resumen de la información en el siguiente enlace: Clic aquí

sábado, 1 de octubre de 2016

Ejercicios para Incontinencia Urinaria Femenina

ejercicio


Muchas mujeres tienen pérdidas de orina y no consultan por este motivo. Perder orina de manera involuntaria es un problema médico y se puede hacer algo para mejorarlo.

El suelo pélvico está formado por músculos que forman como una hamaca que va desde el pubis, por delante, hasta el sacro por detrás, hacen de soporte a los órganos genitales, la vejiga de la orina y el recto, estos órganos funcionan mejor en la medida en la que los músculos sobre los que se apoyan se mantienen sanos y fuertes. Los músculos se relajan cuando se orina o cuando se realiza una evacuación intestinal; se vuelven firmes cuando se restablece el control del intestino y la vejiga, cuando estos músculos se debilitan se pueden escapar la orina o las heces.

Hay ejercicios que realizados de manera regular y apropiada hacen que se fortalezcan los músculos del suelo pélvico. Los ejercicios son muy fáciles de aprender, una vez aprendidos merece la pena ejercitarlos diariamente, está demostrado que si se hace bien mejoran los síntomas y disminuyen los escapes de orina.

¿Cómo realizar los ejercicios?


Imagine que está intentando evitar la expulsión de aire o heces blandas, para hacer esto es necesario contraer los músculos alrededor del ano. Inténtelo ahora, nota los músculos en tensión que van hacia dentro. No mueva los glúteos y respire. Intente que los músculos del abdomen o vientre­ no se pongan en tensión.

Cuando realice estos ejercicios intente contraer solamente los músculos de la zona que se le indica, intentando no contraer ningún otro músculo (como los glúteos de las nalgas, o los abdominales del vientre). Mientras se hacen los ejercicios se debe respirar normalmente, sin aguantar la respiración mientras se realiza la contracción muscular.

La próxima vez que use el servicio para orinar, pare el chorro de orina, después relaje los músculos y continúe hasta vaciar completamente la vejiga. Una vez que haya identificado estos músculos, no lo haga mientras orina pues puede interferir con el normal vaciamiento de la vejiga.

Ahora cierre, apriete y suba con fuerza todos a la vez, estará contrayendo los músculos que se deben trabajar con los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico.

Postura


Los ejercicios se pueden realizar en cualquier postura. De pie, separando ligeramente las piernas, apoyada o no en una pared, ligeramente reclinada hacia delante con las manos apoyadas en una mesa, tumbada boca arriba con las rodillas dobladas y las piernas ligeramente separadas, sentada o de rodillas como si se gateara.

Para facilitar el aprendizaje comience a hacerlo sentada en una silla, bien atrás, los pies descansando en el suelo ligeramente separados, inclínese hacia delante apoyando los codos y los antebrazos sobre los muslos, con ésta postura se evita que se tensen o contraigan los músculos de las nalgas o del vientre que nos interesa mantener relajados. Cuando esté segura de que está contrayendo los músculos apropiados puede realizar los ejercicios en cualquier otra posición.

Pauta de ejercicios

Contraiga lentamente subiendo los músculos hacia dentro tan fuerte como pueda, aguante la tensión durante 5 segundos y relaje a los 10 segundos. Repita esta secuencia 10 veces mañana, tarde y noche. Se puede hace lo mismo de manera rápida contrayendo y relajando sin esperar.

Aumente de manera progresiva a 15 contracciones (unas lentas y otras rápidas) tres veces al día, después a 20 contracciones tres veces al día, para continuar con 20 contracciones cuatro veces por día mas 20 extra cuando sea posible.

Adquiera el hábito de realizar los ejercicios asociados a alguna actividad cotidiana, contestar el teléfono, usar el ascensor, cuando se espera en un semáforo etc. Si es constante y regular se puede empezar a notar la mejoría en 6 semanas.

Edades Urológicas en el Hombre

jovenanciano


Durante la vida del hombre se manifiestan diferentes patologías urológicas asociadas a cada etapa.

Los problemas más frecuentes en la urología del hombre pueden surgir a partir de los 20 años, que es cuando suele aparecer la eyaculación precoz, la cual llega a afectar a casi el 40% por ciento de la población masculina. Este problema si no se soluciona, se puede prolongar de por vida, añadiéndosele otras patologías. Las enfermedades de transmisión sexual son una patología común a partir de este grupo de edad, entre los cuales las infecciones por el virus del papiloma humano VPH, han manifestado un incremento en la incidencia y prevalencia de contagios en las parejas sexuales.

A partir de los 30 años el hombre comienza a experimentar el agrandamiento de su próstata. Esto sucede de forma natural y no suele dar síntomas hasta años más tarde. Durante la década de los 30 y hasta los 40 destaca la patología más común, la infertilidad, algo que preocupa a muchas parejas: “La infertilidad masculina va en aumento, siendo responsable del 50% de los problemas de fertilidad de la pareja. Hay muchas causas que pueden alterar el número o la calidad de los espermatozoides, genéticas, congénitas, hormonales, vasculares (varicocele), infecciosas, obstructivas, tóxicas. Siempre que sea posible se aplican tratamientos específicos, médicos (tratamiento antioxidante, hormonal) o quirúrgicos (cirugía del varicocele, epidídimo, deferente o conducto eyaculador)”.

A partir de los 40 años la urología del hombre vendrá marcada por la disfunción eréctil, la cual es más frecuente de lo que se piensa y la padece al menos uno de cada cuatro hombres de 40 años. Esta cifra aumenta con el paso del tiempo pero existen tratamientos altamente satisfactorios. Además, muchas veces la disfunción eréctil está provocada por enfermedades subyacentes que aún no han dado la cara, como hipertensión arterial, diabetes, arteriosclerosis, cardiopatía isquémica y es importante reconocer este primer síntoma para poder corregir los factores contribuyentes y evitar su progresión a patologías más graves”.

Una vez que el hombre cumple los 50 años, además de la falta de erección antes mencionada, suele experimentar los síntomas inherentes al agrandamiento de la próstata o lo que es lo mismo, hiperplasia benigna. Es en esta época cuando puede comenzar a tener síntomas como urgencia para orinar, levantarse a orinar por la noche, tener menor intensidad en el “chorro” de la orina y molestias durante el vaciado de la vejiga, que son consecuencia de la hiperplasia benigna de próstata. la hiperplasia benigna de próstata hoy tiene tratamientos muy eficaces, rápidos y sencillos, como la enucleación prostática con láser, que permite al individuo incorporarse a su vida normal pocos días después de la intervención con mínimo riesgo. Esta intervención además de ser poco invasiva permite al varón preservar la función eréctil que ya de por sí viene mermada por la edad”.

A partir de los 60 años, la otra patología que más preocupa a los hombres es el cáncer de próstata, enfermedad de la que de acuerdo a datos del IMSS durante el 2014 se diagnosticaron alrededor de 233,000 nuevos casos de cáncer de próstata.

¿SE PUEDEN PREVENIR LOS PROBLEMAS UROLÓGICOS?


Hay enfermedades inherentes al paso del tiempo, como por ejemplo la hiperplasia benigna de próstata e incluso hay patologías que vienen dadas de por sí. Aún así retrasar el momento de aparición de algunas enfermedades es posible. Recientemente se ha demostrado que una dieta rica en grasas es un enemigo feroz de la salud prostática. “llevar una alimentación sana y practicar ejercicio frecuente pueden ser una medida preventiva favorable. Tener una dieta y evitar el sobrepeso, el tabaco y el alcohol son una buena forma de eliminar factores de riesgo posibles en la aparición de problemas prostáticos”.

Una dieta rica en alimentos que contengan grasos omega 3 (corrigen los defectos de la próstata), licopeno (ayuda a frenar el envejecimiento de la próstata), selenio (ayuda a desinflamar la próstata) y zinc (mineral fundamental en la función sexual que ayuda a prevenir lesiones prostáticas) puede ser de gran ayuda en la prevención de patologías frecuentes.

Cómo se Forma un Cálculo en las Vías Urinarias



En 1901 se descubrió una tumba en Egipto con la momia de un adolescente. Se trataba de una tumba prehistórica de unos 7000 años. Los huesos pélvicos de la momia guardaban en su interior el objeto más antiguo de interés urológico: Un Cálculo de Vejiga. Dicho cálculo era amarillo y constituído por un núcleo de ácido úrico y laminaciones concéntricas de oxalato de calcio y fosfato amonio de magnesio.

El ser humano siempre ha tenido la capacidad natural de poder formar cálculos o piedras. Sin embargo, la pregunta obligada es ¿Cómo se forma un cálculo en la vías urinarias?.

En condiciones normales la orina es un disolvente natural, es decir, tiene la capacidad de disolver sales minerales que excretamos diariamente, tales como, calcio, fósforo, magnesio, ácido úrico, fosfato amonio de magnesio, etc. Así que hay en la orina una gran cantidad de sales minerales que tienden a formar diminutos cristales que se unen unos con otros hasta formar un cálculo de una consistencia tan dura como una piedra.

Al proceso de formación de un cálculo en la orina se le llama urolitiasis y es consecuencia de procesos físicos complejos, inicia con una elevada concentración de sales hasta un punto en que la orina ya no puede disolverlas (saturación) y después del cual, al seguirse incrementando la sal, ésta se cristaliza (producto de solubilidad termodinámica). Una vez que los minerales o sales, se cristalizan se inicia el proceso llamado de nucleación, es decir pequeñas partículas que se adhieren a un núcleo hasta formar así una lamina mineral, sobre la cual se va formando otra lamina encima, sucesiva y concéntrica hasta llegar a un tamaño en milímetros y centímetros.

La clave de la formación de los cálculos en la orina es la saturación y sobresaturación de sales, derivado de la baja ingesta de agua, la elevada ingesta de sales de calcio en algunos alimentos, así como bebidas gaseosas, carnes rojas y sal de cocina.

¿Cómo saber si padecemos de urolitiasis?.

Existen factores de riesgo que justifican un protocolo de estudio, por ejemplo los antecedentes familiares, dolor recurrente en región lumbar, un examen general de orina patológico con huellas de sangre, cristales y uratos, infección recurrente de vías urinarias, síntomas urinarios bajos como dolor, ardor y dificultad para orinar. Al incrementar la ingesta diaria de agua natural, favorecemos la capacidad de la orina para disolver sales minerales y disminuímos el riesgo de padecer urolitiasis.

Por esto es apropiado realizarse una evaluación médica si existen los factores de riesgo comentados para desarrollar un cálculo en las vías urinarias.

Antígeno prostático específico



El  antígeno prostático específico (APE) es una enzima glucoproteíca producida casi exclusivamente por la glándula prostática, con el fin de licuar el semen eyaculado que normalmente es espeso y en cuestión de minutos se hace líquido permitiendo un medio para que los espermatozoides se movilicen libremente.

También se cree que es útil para disolver la capa mucosa del cuello uterino, permitiendo la entrada a los espermatozoides. Una pequeñísima parte de éste antígeno prostático específico pasa a la circulación sanguínea de hombres sanos y enfermos y es precisamente éste APE que pasa a la sangre, el que se mide para el diagnóstico, pronóstico y seguimiento del cáncer -tanto localizado a la próstata como el que se ha diseminado – así como la prostatitis. Los niveles normales en sangre de APE en los varones sanos son muy bajos, del orden de millones de veces menos que el semen y se elevan en la enfermedad prostática. Los valores de referencia para el APE sérico varían según los distintos laboratorios, aunque normalmente éstos se sitúan de 0 a 4 ng/mL.

La producción de APE depende de la presencia de la testosterona y del tamaño de la glándula prostática. El APE se aumenta también en situaciones que no son cáncer como con el agrandamiento de la próstata, llamada también hiperplasia benigna de próstata o HBP, fenómeno que ocurre en muchos hombres conforme van avanzando en edad. También puede aumentar en caso de irritación, prostatitis -que es una inflamación de la glándula prostática- y el infarto prostático. El APE también podría aumentar normalmente y lentamente conforme avanza la edad del hombre, incluso si la próstata es normal.

La eyaculación puede provocar temporalmente un aumento en la sangre de los niveles del APE; razón por la que se recomienda abstenerse de relaciones sexuales un mínimo de 2 días antes de la extracción de sangre para el estudio del APE. Contrario de lo que se ha creído durante años, el tacto rectal no altera significativamente los niveles del APE. Utilizando conjuntamente el valor del APE y el tacto rectal se puede descubrir más del 60% de los cánceres de próstata que todavía están localizados.